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lunes, abril 23, 2007

El fin de la revuelta comunera en Castilla

Los soldados comuneros caminan exhaustos por una marcha precipitada y empapados por la lluvia en la tarde del 23 de abril de 1521. La caballería realista los alcanza en los campos de Villalar y no les da tiempo a reorganizarse. Las tropas comuneras poco a poco van cayendo en manos de las fuerzas realistas hasta que finalmente son derrotados. Entre otros, los capitanes del pueblo Bravo, Padilla y Maldonado son capturados.

Tras un falso juicio, el día 24, Bravo y Padilla son condenados a muerte. La sentencia se ejecuta de madrugada. Al subir al cadalso, Padilla le recita unas palabras a su compañero: "Señor Bravo: ayer era día de pelear como caballero, hoy es día de morir como cristiano". Por ello, Juan Bravo pide ser ejecutado primero "para no ver la muerte de tan buen caballero". Ambos son ejecutados.

Mi quinientos veintiuno, / y en abril para más señas, / en Villalar ajustician / quienes justicia pidieran.

Más tarde, y a petición del ejército realista, Francisco de Maldonado será ejecutado también. Sus cabezas serán colocadas en tres picotas en la plaza de Villalar para que sirva de escarmiento para el resto de los comuneros.

Tras la derrota de Villalar la Santa Junta se disuelve y las ciudades comuneras capitulan, excepto Toledo. Días depués, Antonio de Acuña es detenido y encarcelado.

Desde entonces ya Castilla / no se ha vuelto a levantar, / en manos de rey bastardo, / o de regente falaz.

El 26 de agosto, llega a Toledo un servidor de Pedro Lasso con la noticia de la derrota de Villalar. María de Pacheco se pone al frente de la ciudad y ordena que se refuercen las defensas.

En agosto, tropas comuneras toledanas mantienen un nuevo enfrentamiento contra las fuerzas realistas. Los comuneros pierden mil hombres. Entre las fuerzas de Carlos I, resulta herido el poeta Garcilaso de la Vega. Comienza el bombardeo de Toledo. Una nueva derrota llevará a la rendición de la ciudad manchega el 25 de octubre de 1521.

Adriano de Utrecht, con el apoyo de Carlos I, es nombrado Papa en enero de 1522 con el nombre de Adriano VI. Se produce una nueva rebelión en Toledo que es rápidamente sofocada. María de Pacheco huye a Portugal.

El 1 de octubre de este mismo año, Carlos I, ya en Castilla, promulga en Valladolid un perdón general que excluye a 293 comuneros. Meses después, firmará una real cédula condenando a muerte y al secuestro de todos sus bienes a María Pde acheco, viuda de Padilla.

Cuanto más vieja la yesca, / más fácil se prenderá, / cuanto más vieja la yesca / y más duro el pedernal. / Si los pinares ardieron / aún nos queda el encinar.

El último capítulo de la revuelta comunera se vive en Simancas. Acuña intentará escapar el 24 de febrero de 1526 matando al alcaide de la prisión. El obispo es atrapado y, un mes después, condenado a garrote vil, siendo colgados sus despojos en lo alto de las almenas del castillo de Simancas. Por ello, será excomulgado Carlos I.

En 1531 muere en Oporto María de Pacheco. Es enterrada en la Catedral de Oporto porque el rey Carlos I no la concede el permiso para ser enterrada en Villalar, junto a los restos de su marido, como era su petición.

Así acaba la revuelta comunera, uno de los capítulos más importantes de la historia de Castilla. Para alguno, el movimiento comunero fue el precedente de las futuras revoluciones liberales.

domingo, abril 22, 2007

Los imperiales alcanzan a los comuneros en Villalar

El 22 de enero de 1521 se produce una revuelta comunera en Burgos que rápidamente es sofocada por el Condestable de Castilla, don Iñigo de Velasco. Supone un nuevo varapalo para las tropas comuneras. Además, entre estas tropas empiezan a aparecer lar primeras diferencias sobre cómo llevar a cabo la guerra. Padilla prefiere continuar mientras que algunos miembros de la Junta son partidarios de negociar una tregua.

Días antes, tropas realistas dirigidas por Francés de Beaumont habían tomado la villa de Ampudia y su castillo. Desde Valladolid parte Padilla con un gran número de soldados hasta Trigueros del Valle donde se reúne con las tropas del Obispo Acuña.

Ante la llegada del ejército comunero, Beaumont deja una guarnición en Ampudia y huye al vecino Castillo de Torremormojón. Es perseguido por Padilla aunque conseguirá llegar a Torrelobatón. El ejército comunero, por su parte, logrará tomar la población de Ampudia aunque respetará la vida de los sitiados.

A pesar de querer tomar Medina de Rioseco, símbolo del ejército realista, Padilla y sus soldados se ven obligados a regresar a Valladolid ante la falta de pólvora. El 23 de enero las tropas de Acuña sitiarán la villa de Magaz. Días después consiguen entrar en Frómista.

"Si en Cigales no se puede / dejar dos mil comuneros, / más vale que se destruya / la fortaleza del feudo".

A principios de febrero, tropas dirigidas por Padilla consiguen tomar la localidad vallisoletana de Mucientes. Desde ahí, se trasladan a Cigales donde destruyen la fortaleza para evitar que caiga en manos imperiales.

El 16 de febrero se conoce en Burgos el edicto de Worms ante la indignación comunera. Al día siguiente, quince ciudades andaluzas firmarán su compromiso con el rey y su Consejo de Regencia.

Al acabarse el pregón / mil murmullos se levantan. / ¡Viva Padilla!, alguien grita, / nadie su voz sofocara.

Padilla parte con sus tropas desde Valladolid con el objetivo de conquistar Torrelobatón, ciudad relacionada con el Almirante de Castilla. Finalmente, la ciudad se rendirá al ejército comunero.

Se pacta una pequeña tregua que servirá a Acuña para ir a Toledo a entrevistarse con María de Pacheco, esposa de Padilla. La población obliga a los eclesiásticos toledanos a que cedan a Acuña el Arzobispado de Toledo.

Por otro lado, después de intensos combates, las tropas imperiales consiguen una importante victoria en Mora donde incendiarán la iglesia con tres mil personas dentro, todos ellos ancianos, mujeres y niños refugiados.

"Si son mujeres o niños, / o si son viejos sin armas, / comuneros son también / y morirán sin que salgan".

Acuña sale de Toledo con un nutrido ejército y en Yepes es informado del incendio de Mora. Repleto de furia decide dar caza al ejército imperial para vengar las muertes inocentes pero, cuando estaba cerca de darles alcance, una manada desbocada de bueyes y vacas les hará retroceder.

Más al norte, el ejército de nobles acampa a una sola legua de Torrelobatón, donde están los comuneros. Las fuerzas del condestable refuerzan al ejército imperial que pronto atacará a los comuneros.

EL 23 de abril, el ejército comunero sale de Torrelobatón hacia Toro. Sin embargo, las tropas realistas los darán alcance en Villalar.

sábado, abril 21, 2007

Pedro de Girón traiciona a los comuneros

Los emisarios enviados a Flandes por la Santa Junta se ven obligados a regresar a Castilla sin haber podido llevar a cabo ninguna negociación. Carlos I no quiere negociar y pronto declarará abiertamente la guerra a los comuneros.

Carlos I, nombrado ya emperador meses atras, no es coronado como tal hasta el 23 de octubre de 1520.

Se cosen cruz blanca al pecho / los que van por la realeza, / cruz roja de rebeldía / es la insignia comunera.

Adriano de Utrecht, contando con la fidelidad de la alta nobleza, declara la guerra a la Santa Junta. El futuro de Castilla empezará a jugarse a partir de ahora. Se empiezan a producir las primeras batallas.

Pedro de Girón, noble que tras su ruptura con el rey dirigía las tropas comuneras, traiciona a los castellanos y traslada a sus soldados desde Villalpando (Zamora) hasta Villabrágima (Valladolid). De esta forma dejará el camino libre hacia Tordesillas a las tropas realistas.

Al perderse Tordesillas, / la traición es descubierta. / Pedro de Girón ha huido / sin haber rendido cuentas.

Los nobles y el ejército de Adriano llegan hasta Tordesillas. A pesar de la defensa organizada por el obispo Acuña y los soldados leales, la ciudad vallisoletana se ve obligada a capitular. Acuña y unos pocos soldados consiguen salir hacia Valladolid donde la población sale a la calle para recibirles en loor de multitudes.

El 10 de diciembre, se reune la Santa Junta por primera vez en Valladolid y nombra a Pedro Lasso de la Vega jefe de las tropas, ante el descontento del pueblo que hubiera preferido a Padilla, quien había regresado a Valladolid desde su ciudad.

Unos días después, Carlos I firma en Worms una real orden por la que condenaba a 249 comuneros más importantes a muerte, si eran seglares, y a otro tipo de penas, si eran clérigos. Declara también "traidores, desleales, rebeldes e infieles" a todos aquellos que apoyen a los comuneros. Sin embargo, esta real orden no será conocida en Castilla hasta febrero.

"Que sepan los imperiales / que si la lucha se alarga / el ánimo no ha de faltar / si la vida no faltara"

Padilla vuelve a Toledo para reclutar un nuevo ejército y pocos días después entra triunfal en Valladolid con sus nuevos soldados.

viernes, abril 20, 2007

Juana la Loca apoya a la Santa Junta comunera

El ejército comunero avanza hacia Tordesillas. Padilla, Bravo y Zapata encabezan el grupo. Cerca de Tordesillas, donde se encuentra encerrada la reina Juana, un grupo de caballeros que representa a esta ciudad sale a su encuentro.

Hasta la plaza han sacado / morados pendones viejos / y las mozas se han prendido / el morado comunero.

La ciudad de Tordesillas recibe triunfalmente a los comuneros. Es la primera vez que estos caballeros se reunirán con doña Juana, quien lleva viviendo recluida once años. Tras oír las explicaciones y los razonamientos de los comuneros, la hija de los Reyes Católicos se une a la causa comunera.

El 1 de septiembre la reina nombra a Padilla general de sus ejércitos. Además le pide que la Junta se convierta en el Gobierno y que, a partir de ese momento, empiece a reunirse en Tordesillas. Tras celebrarse la última Santa Junta en Ávila unos días después, se trasladará a Tordesillas para cumplir la petición de la reina loca.

Se aferran a reina loca / por no asirse ya a rey cuerdo. / ¡Loca estuviera la reina / para juntarse a su pueblo!

Juan de Padilla vuelve a su ciudad, Toledo, dejando al mando de los ejércitos a Pedro Girón, noble castellano partidario del movimiento comunero.

Mientras tanto, con el objeto de obtener la alianza de la alta nobleza castellana, Carlos I nombra gobernadores, para secundar a Adriano, a dos nobles castellanos. Ellos son el Condestable de Castilla, Iñigo de Velasco, y el Almirante de Castilla, Fadrique Enriquez.

La alta nobleza decide apoyar al rey Carlos I ante la situación que ha producido la revuelta en la que podrían peligrar sus privilegios. Además, las ciudades y provincias moderadas que formaban parte de la Santa Junta empiezan a desligarse del movimiento, especialmente Burgos que dispone de una floreciente industria.

El 25 de septiembre la Santa Junta promulgará el Juramento de Hermandad que engloba a todas las ciudades comuneras.

"Que no fuera libertad / la que los reyes le dieron, / que libertad concedida / no es libertad, sino fuero"

El 20 de octubre, la Santa Junta decide enviar a dos emisarios para que se entrevisten con Carlos I y le expongan sus quejas. Sin embargo, al llegar a Bruselas se les impide el paso y reciben amenazas directas del rey para que vuelvan a Castilla.

jueves, abril 19, 2007

Los soldados imperiales incendian Medina del Campo

Adriano de Utrecht decide enviar sus tropas para atacar a la capital segoviana por sus actos de insurreción. En Segovia, les esperan los vecinos dirigidos por Juan Bravo para aguantar contra el ejército imperial.

El pesquisidor Ronquillo marcha al frente de los cerca de mil soldados que atacarán Segovia. La revuelta comunera está cada vez más candente y pronto tornará en una guerra abierta entre los comuneros y los soldados imperiales de Carlos I.

Ya puede quedar Ronquillo / a la orilla del Eresma / que Segovia no se rinde, / Segovia no se doblega.

Hasta Segovia llegan soldados de las ciudades cercanas para ayudar a Juan Bravo y a sus ciudadanos. Desde Madrid, Juan de Zapata dirige a sus soldados para apoyar la revuelta comunera. Toledo, con Padilla a la cabeza, no duda en estar al lado de Segovia. Maldonado Pimentel con sus salmantinos llega para apoyar a la causa tras haber expulsado a los nobles de sus tierras en Salamanca.

Ronquillo, y sus tropas imperiales, reciben un importante varapalo. El ejército comunero ha ganado esta batalla aunque la guerra aún no está acabada.

¡Qué alborozo por las calles! / Los pendones se despliegan, / morados pendones viejos, / violados de tanta espera.

El Consejo Real responde rápidamente. El Capitán General de Castilla y León, Antonio de Fonseca, decide enviar sus tropas hacia Medina del Campo con el objetivo de hacerse con las piezas de artillería depositadas en la ciudad para atacar a la capital segoviana.

El 21 de agosto, las tropas entran en la ciudad pero los vecinos, conscientes del futuro uso que se dará a la artillería, deciden negar las piezas a los soldados imperiales. En el transcurso de la contienta, algunos de los soldados de Carlos I prenden fuego a algunas viviendas lo que acabará convirtiéndose en el gran incendio de Medina que dejó casi destruída la ciudad.

Al día siguiente, los medinenses, aún resistiendo a los soldados, descuartizan en medio de la calle al regidor Gil Nieto. Medina del Campo aguanta firmemente hasta que el día 24 Padilla, al frente de las fuerzas comuneras, llega para ayudar a la ciudad y vencer de nuevo al ejército imperial.

Juan Bravo, picando espuelas, / se precipita a su encuentro. / "Nunca olvidará Segovia / lo que por ella habéis hecho".


La noticia de la quema de Medina se extiende rápidamente y entran en comunidad nuevas ciudades como Palencia, Valladolid, Badajoz, Sevilla, Baeza, Úbeda, Jaén, entre otras.

El cardenal Adriano, tratando de acallar la revuelta que se extiende en todo el reino, destituye a Fonseca, al que considera responsable, y disuelve el ejército.

miércoles, abril 18, 2007

Juan Bravo se pone al frente de la revuelta segoviana

El 29 de mayo de 1520, tras haberse celebrado las Cortes en La Coruña, la ciudad segoviana estalla en un movimiento insurrecto que cristaliza en un enfrentamiento contra sus dos alguaciles. Ambos serán ahorcados como represalia por lo decidido en la ciudad gallega.

Juan Bravo, que había sido elegido en 1519 Regidor y Jefe de las milicias segovianas, está al frente de la revuelta de la ciudad que se ha levantado en armas.

En Segovia, al enterarse, / los vecinos se concentran. / Es Juan Bravo quien les manda, / Juan Bravo quien les arenga.

Al día siguiente, la ciudad apaleará en plena calle a Rodrigo de Tordesillas, quien fue a La Coruña representando los intereses segovianos. Sin embargo, en las Cortes celebradas en Galicia, traicionó a su ciudad y votó a favor de entregar el servicio a Carlos I. Por ello, la ciudad a la que decía representar ajusticia en plena calle a este procurador.

Ese mismo día, estalló también una revuelta popular en Zamora, con Antonio de Acuña, obispo de la Iglesia, a la cabeza.

Durante el mes siguiente, las revueltas se multiplican por toda Castilla. En Guadalajara, el pueblo ataca la fortaleza e incendia las casas de los procuradores que les representaban. En Burgos, el pueblo quema las casas de varios notables y ajusticia al francés Joffre de Cotannes por su relación con los flamencos. En Madrid, ciudadanos comuneros se atrincheran en el viejo fuerte de madera donde pintan un sol (futura Puerta del Sol).

Toledo, por su parte, decide escribir cartas a todas las ciudades castellanas invitándolas a reunirse en unas Cortes independientes del rey Carlos I.

El pueblo se da sus jefes, / expulsa a los que le dieran, / y subiéndose a los montes, / comunica por hogueras.

Mientras tanto, Adriano, regente de Castilla, designa al pesquisidor Ronquillo encargado para dirigir al ejército que deberá castigar a los autores de la revuelta segoviana. Pronto, caminarán hacia Segovia para cumplir su misión.

Al principio, se limitaron a cortar el aprovisionamiento de la ciudad. Sin embargo, algunas de las acciones de los soldados causan el repudio entre los ciudadanos segovianos que se unen en torno a Juan Bravo. Esta resistencia hace que los soldados decidan atacar la ciudad.

Castilla se pertenece, / a nadie perteneciera, / mensajeros afanosos / se expanden por la Meseta.

Por otro lado, a finales de julio, se constituye en Avila la Santa Junta del Reino, o gobierno revolucionario. Participaron en esta reunión delegados oficiales de Segovia, Salamanca, Toro y Zamora y representantes oficiosos de otras ciudades castellanas. El caballero toledano Pedro Lasso de la Vega, hermano del poeta y soldado imperial Garcilaso de la Vega, será puesto al frente de la Junta mientras que Padilla es elegido jefe de las tropas comuneras.

martes, abril 17, 2007

Carlos I logra el servicio mientras las primeras ciudades se levantan

Poco antes de que se convocaran las Cortes en Santiago, se produjo un motín en la ciudad manchega de Toledo con Juan de Padilla, marido de María Pacheco, a la cabeza. Esta ciudad respondió así ante la prohibición por parte de Carlos I de que se comunicara con otras ciudades.

Es su nombre, caballero, / venerado en la ciudad. / Es su apellido Padilla, / pero su nombre es don Juan.

Salamanca tomó el relevo y continuó enviando cartas a las ciudades castellanas para que votasen negativamente el servicio reclamado por el ya emperador Carlos I para que pudiera ser coronado en Alemania.

Toledo se abstiene de acudir a estas Cortes mientras que a Salamanca se le prohibe. Por su parte, León, Zamora, Valladolid, Madrid y Murcia votarán en contra de Carlos I por lo que éste decidirá trasladar las Cortes a La Coruña.

Ante esta situación se produce una revuelta popular en Toledo. Los ciudadanos toledanos tomaron el Alcázar y contituyeron la primera "comunidad" o poder insurrecto de libre elección.

En abril de este año, 1520, Carlos I nombró a Adriano de Utrecht regente de Castilla durante la ausencia del rey. El monarca prepara así su futuro traslado a Alemania. Adriano de Utrecht, un cardenal flamenco, se convertirá años después, y gracias al papel del emperador, en el Papa Adriano VI.

A aquellos que se le oponen / el rey les hace expulsar, / y a los que aún le resisten / el rey les sobornará.


En mayo, a pesar de que los procuradores iban con las ideas claras para votar de nuevo negativamente, tras sobornar a algunos y amenazar a otros, Carlos I consigue que se apruebe el servicio pedido en las Cortes de La Coruña.

A pesar de ello, se opusieron hasta el final los representantes de Córdoba, Jaén, Madrid, Murcia y Toro. Aquellos que traicionaron a sus ciudades fueron linchados al llegar a sus lugares de origen.

Pero no hay traición que quede / por mucho tiempo secreta: / de la traición de los suyos / los castellanos se enteran.

Don Carlos parte desde La Coruña hacia Alemania. El descontento es tal que estallan las primeras revueltas entre las que destaca la insurrección en Segovia donde fueron ahorcados dos alguaciles.

lunes, abril 16, 2007

Carlos I jura el Fuero de Castilla

La revuelta de los comuneros es uno de los hitos históricos castellanos. La rebelión que protagonizó Castilla contra un rey venido de fuera que no conocía ni el idioma ni las costumbres de la tierra castellana supone uno de los capítulos más importantes de la historia de la región.

Tras la muerte de Fernando el Católico en 1516 el trono recae sobre su hija Juana siendo proclamada reina de Castilla. Sin embargo, el hijo de ésta y de Felipe el Hermoso, Carlos de Gante, se autoproclamará desde Flandes rey de Castilla y de Aragón.

La llegada de Carlos I a Castilla en 1517 reavivó los problemas ya existentes en la tierra castellana. El rey, ajeno al idioma y la cultura de la región, se traslada a Tordesillas donde se hallaba recluída su madre, Juana la Loca.

Ausente durante largos periodos de la tierra sobre la que decía reinar, subordinó los intereses de Castilla para favorecer a Flandes y a su Imperio. Esta situación no gustó a los castellanos que pronto se levantaron contra Carlos I.

En noviembre de 1517 muere el Cardenal Cisneros, Regente de Castilla, en extrañas circunstancias, posiblemente envenenado. Rápidamente Carlos I pondrá al sobrino de Guillermo Croy al frente de la Iglesia castellana mientras que reparte los diferentes puestos de poder entre ciudadanos flamencos.

En 1518, Carlos I jura los Fueros de Castilla ante los procuradores reunidos en Cortes en la Iglesia de San Pablo. Más tarde el monarca viaja a Aragón donde le hicieron esperar seis meses hasta que fue atendido.

Si nos hallamos reunidos / es por haceros jurar / los fueros y libertades / que tenéis que respetar.

Dos años después, y tras la muerte del emperador Maximiliamo I en 1519, Carlos I solicitará de nuevo en las Cortes celebradas en Valladolid el servicio, consistente en un impuesto para sufragar los gastos del monarca en el extranjero que le permitirían convertirse en emperador. Las Cortes de Castilla rechazarán este servicio. Carlos I convocará nuevamente Cortes pero esta vez en la ciudad de Santiago de Compostela. De nuevo fue rechazado el servicio aunque Carlos I no cesó en su empeño y convocó, de nuevo, Cortes en La Coruña.

Las calles están desiertas / nadie se quiso mostrar / que el rey faltó a su palabra / y a más no pudo faltar.

Versos sacados del romance "Los comuneros", de Luis López Álvarez.

sábado, abril 07, 2007

Orígen y evolución de las celebraciones de Semana Santa


El tiempo de la Pascua cristiana tiene su origen en la celebración judía del mismo nombre, en la que el pueblo judío celebra su liberación de Egipto acaudillada por Moisés. Ya desde el Nuevo Testamento se considera que la crucifixión de Jesús durante la Pascua no fue una casualidad, sino que vino determinada por el sentido antitípico de la muerte expiatoria del Mesías. Aunque posteriormente hubo una diferenciación, ya que si para los judíos la Pascua cae siempre en un determinado día del año, para los cristianos esta coincide con un día de la semana de una determinada semana del año, el domingo de resurrección, con lo que ambas fechas solo coinciden a veces.

Las celebraciones de Semana Santa que conocemos surgen durante el siglo XV pero alcanza su forma definitiva durante el XVI. Esta forma esta directamente ligada a los acontecimientos que sacudieron al cristianismo en la época, es decir la reforma protestante llevada a cabo por el monje alemán Martín Lutero y posteriormente por el suizo calvino, y la contrarreforma con la que respondió la Iglesia Católica Romana a partir del Concilio de Trento, que de ser un intento de reconciliación entre católicos y protestantes promovido por el emperador Carlos V, pasó a convertirse en un acto de reafirmación en el dogma católico.

Esta contrarreforma era contraria a las prácticas personales y espirituales de adoración, o a las que fueran demasiado personales o espirituales. No olvidemos que la iglesia católica a través de la Inquisición no solo persiguió a los protestantes, sino también a herejes de otro tipo como los iluminados que no dejaban de decirse católicos, e incluso los famosos místicos como Santa Teresa o San Juan de la Cruz estuvieron durante un tiempo bajo sospecha hasta que se confirmo su ortodoxia. La contrarreforma por el contrario hace apología de las formas multitudinarias y populares de religiosidad, siempre bajo el control de los sacerdotes católicos, y de los ritos con fuerte ordenamiento y simbología. En el caso de las artes, frente a los protestantes que rechazaban la adoración de imágenes y en algunos casos de la misma cruz, la Iglesia Católica promueve las representaciones muy realistas de Jesucristo y demás figuras del Nuevo Testamento, a las que se dispensará el culto con los pasos en Semana Santa.

En el caso de la Semana Santa las primeras cofradías se fundan en el siglo XV, apareciendo y otras tantas durante el XVI, coherentemente con lo antes dicho, sin embargo lo que se considera “edad dorada” de la Semana Santa en Valladolid transcurrió durante el siglo XVIII. En ese momento las históricas Cofradías de la Vera-Cruz, Pasión, Angustias, Piedad y Nazarenos, eran las únicas protagonistas. Durante el s. XIX las Cofradías sufrieron un aletargamiento que las llevó casi a su desaparición.

La Semana Santa Vallisoletana, tal y como la conocemos hoy, corresponde a la iniciativa del Arzobispo Gandásegui en 1923, quien impulsó la recuperación de los pasos, su restauración y la creación de nuevas Cofradías que los alumbrasen procesionalmente y los diesen culto. Actualmente la Semana Santa vallisoletana está formada por 19 cofradías, que desarrollan diferentes actos de culto a lo largo del año, y procesionan a sus imágenes titulares en los días comprendidos entre el Viernes de Dolores y el Domingo de Resurrección.

viernes, marzo 16, 2007

Origen de nuestros nombres: Valladolid

Por fin llegó la hora de analizar el origen del nombre por el que es conocida nuestra capital: Valladolid. Tras comentar el origen de algunos de sus otros nombres, como Pincia o Pucela, ahora ha llegado el momento de conocer por qué Valladolid se llama como se llama.

Valladolid es, de hecho, el nombre oficial de la capital castellanoleonesa y es el topónimo por el que se conoce a la ciudad del Pisuerga en el resto del país y, se puede decir, del mundo. Esta ciudad ha tenido gran impotancia a lo largo de su historia. Incluso dió nombre a la ciudad mexicana de Valladolid.

VALLADOLID. Hay diversas teorías sobre el origen del topónimo Valladolid. Para ello, hay que tener en cuenta el posible origen de la ciudad pues por aquí parece ser que pasaron desde los árabes hasta los cristianos.

El origen celta parte del topónimo tol. A éste se le antepondría el vocablo latino vallis quedando Vallis Tollitum (Valle de Aguas) de donde surgiría el gentiliceo vallisoletano. Estaría relacionado con los dos ríos que bañan la ciudad divididos en varios ramales en aquella época.

El origen árabe del nombre se sitúa en el 711 d.C. Un capitán moro llamado Ulit llegó al valle vallisoletano al que dio nombe: Valle de Ulit de donde derivaría etimológicamente Valle de Olid y, más tarde, Valladolid. Sin embargo, está teoría cada vez está más descatalogada.

Un tercer origen nos llevaría a hablar del Conde Ansúrez en cuyo testamento se podía leer "Conde Ansúrez: fundador de Valladolid". Sin embargo, este dato sería una refundición pues se conoce que ya había asentamientos en estas tierras antes del año 1080.

Otra teoría, poco probable, defiende que el origen estaría en la cantidad de olivos que habría en estas tierras lo que hizo que se la conociera como Vallis Olivetum. Sin embargo, el clima de la zona no sería el idóneo para que pudiese ser una tierra rica en olivos.

El Sol también habría podido influir en el nombre de Valladolid. Así, al ser una tierra con muchas horas de Sol, en la Edad Media se la podría haber conocido como Vallisoletum (Valle Soleado).

Por último, existe una teoría menos importante que sitúa el origen del nombre en el contexto belicoso que tuvo la ciudad. El Valle de Lid habría sido el lugar donde se reunían tribus y clanes prerromanos para luchar.

Sea cual sea el origen del nombre de nuestra ciudad, lo cierto es que con el paso del tiempo consiguió ser una de las ciudades más importantes de nuestro país. Capital del reino durante unos pocos años, Valladolid siguió creciendo hasta conseguir el tamaño actual.

domingo, marzo 11, 2007

Personajes en la historia de Valladolid: Miguel de Cervantes

Es bien conocido que el inmortal ingenio Miguel de Cervantes residió durante una etapa de su vida en Valladolid. Sin embargo no lo es tanto el hecho de que el grandísimo autor ya había vivido en la ciudad del Pisuerga en un tiempo anterior, siendo niño. Su familia, compuesta por el cirujano Rodrigo Cervantes, su madre Leonor Cortina y sus cuatro cinco hermanos Andrés, Andrea, Luisa, Rodriga y Magdalena llegó a Valladolid en 1551. Habitaron en la entonces llamada Acera de Sancti Spiritus, lo que hoy es el Paseo Zorrilla, cerca del monasterio del mismo nombre y lejos de lo que entonces era el centra de la ciudad. La estancia de los Cervantes en nuestra ciudad fue aciaga, ya que el cabeza de familia, al haber sido víctima de usureros, fue encarcelado por deudas impagadas.

Su segunda residencia en Valladolid se produce mucho después, en los últimos años de la a vida del escritor. Llega con su familia a la ciudad en 1603, que dos años antes había sido convertida en capital del Imperio de los Austrias y que lo sería solo por un breve tiempo. La familia que se instala en la calle del Rastro esta compuesto además de por el propio Cervantes, por su esposa Catalina de Salazar, su hija natural Isabel de Saavedra, sus hermanas Andrea y Magdalena y Constanza, hija natural de Andrea. Al parecer en Valladolid corrieron las habladurías sobre la moralidad de la familia.

En Valladolid Cervantes termina la primera parte del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, que ya debía tener muy avanzada cuando llegó a la ciudad. Su éxito fulgurante y rapidísimo tras la publicación provocó que en los festejos que se celebraron en Valladolid el 10 de Junio de 1605 con motivo del nacimiento del príncipe Felipe (el futuro Felipe IV), hubo entremeses en los que figuraban caballeros disfrazados de Don Quijote y Sancho.

Posteriormente ocurrió un suceso a la familia, que quedó registrado en acta judicial, convirtiéndose en una de las mayores fuentes sobre la estancia de Cervantes en Valladolid. Es lo que se llama el proceso Ezpeleta.

La noche del 27 de Junio el caballero Gaspar de Ezpeleta fue herido mortalmente por un desconocido en la puerta de la casa del escritor. Cervantes se levantó de la cama al oír los gritos de “¡Ah ladrón, que me has muerto! ¿No habrá quién socorra a un caballero que viene herido?” Don Gaspar fue recogido por los vecinos de la casa, entre ellos la familia de Cervantes, y Magdalena estuvo atendiéndole con solicitud hasta que murió, dos días después. Entonces un arbitrario juez, para favorecer a un escribano que tenía justos motivos para odiar a Ezpeleta y que quería desviar las sospechas so­bre su muerte, ordenó la detención de todos los vecinos de la casa donde había sido acogido, entre ellos Cervantes y su fa­milia.
El encarcelamiento debió de durar un solo día, pero en las declaraciones del proceso que siguió se nos manifiesta la opinión que se tenía de la familia del escritor. Los testigos declararon que en aquella casa, en la que habitaban varios vecinos, «viven algunas mujeres que en sus casas admiten visitas de caballeros y de otras personas de día y de noche», y, con referencia explícita a la de Cervantes, «que entran de noche y de día algunos caballeros... de que en ello hay escándalo y murmuración, y especialmente entra un Simón Méndez, por­tugués, que es público y notorio que está amancebado con doña Isabel, hija del dicho Miguel de Cervantes... que el di­cho Simón Méndez le había dado un faldellín que le había costado más de ducientos ducados». Por las declaraciones de este proceso sabemos también que a las mujeres que vivían con el escritor se las llamaba despectivamente “las Cer­vantas”.

La familia emprendió la marcha cuando la corte fue trasladada de nuevo a Madrid, sin duda en busca de mejores oportunidades de prosperar en la restablecida capital del reino, y problabemente huyendo de su mala reputación entre los vallisoletanos

jueves, marzo 08, 2007

Día Internacional de la Mujer

No es un día cualquiera. Es el Día Internacional de la Mujer. Es el día en que se conmemora el valor y el esfuerzo de todas aquellas que han luchado por conseguir igualdad, justicia, paz. Es el día en el que se celebra la lucha de unas pocas para conseguir derechos para todas.


La idea del Día Internacional de la Mujer nació a finales del siglo XIX. Es una fecha que se celebra en todo el mundo, de hecho en algunos países es fiesta nacional.


En 1910, la Segunda Internacional proclamó el Día de la Mujer para ayudar a conseguir el sufragio femenino. Hasta el momento tan sólo se había conseguido el sufragio universal masculino en unos pocos países.


DIVERSOS ORÍGENES. Sin embargo, la historiografía no se pone de acuerdo sobre el origen de este día. Según algunos autores, el 8 de marzo de 1908 las trabajadoras de la fábrica Cotton de Nueva York se declararon en huelga y se encerraron en la factoría. El dueño decidió encerrarlas e incendiar la fábrica. Murieron 129 mujeres que no pudieron salir al exterior. Otros autores sitúan esta fecha en el 25 de marzo de 1911.


El 8 de marzo fue una fecha importante en la Rusia previa a la Revolución de Octubre de 1917. Este día cientos de mujeres se amotinaron para reclamar los alimentos que escaseaban por la situación crítica que vivía el país. Sin embargo, este dato es poco conocido en occidente.


Sea cual fuere el origen, el hecho es que estos acontecimientos han pasado a la historia como un hito para la lucha por la igualdad entre el hombre y la mujer.


En cualquier caso, al margen de las dudas históricas sobre el origen, lo cierto es que el 8 de marzo es una fecha consolidada internacionalmente. Parece que todo ha mejorado. Sin embargo, aún se está lejos de la utopía que se perseguía a principios del siglo XX. La tan ansiada igualdad no se ha conseguido en todo el mundo y sólo son unos pocos los países que pueden disfrutar de su espejismo.


Aún hay mucho por mejorar. Las generaciones futuras quizás vivan una nueva situación y hablen de nuestro presente como un paso más para conseguir desterrar las desigualdades por razón de género.

jueves, febrero 22, 2007

Origen de nuestros nombres: Pincia

Poca gente conoce que Pincia es uno de los nombres por los que es conocida Valladolid. Y menos gente aún conoce el origen de esta denominación de la ciudad por la que cruza el Pisuerga y el Esgueva.

Semanas atrás analizábamos el origen de Pucela con las diferentes teorías que los historiadores han presentado. Desde el origen cementero hasta la posibilidad de que el nombre surgiera de los vallisoletanos que lucharon junto a Juana de Arco, son varias las posibilidades que han presentado los diferentes estudiosos de la materia.

Sin embargo, a la hora de hablar de Pincia parece que hay mayor consenso y las dudas sobre el origen del nombre son menores. Los historiadores se han puesto de acuerdo a la hora de hablar del nacimiento de Pincia, como sinónimo de Valladolid.

PINCIA. La identificación entre la ciudad romana de Pincia y Valladolid surge en el Renacimiento, cuando el gusto por lo clásico invadía la cultura. Parece ser que fue Fernán Núñez de Toledo y Guzmán el primero que acuñó el término en el siglo XVI aunque hasta el siglo siguiente los historiadores no constataron este hecho. El primer historiador que recogía esta identificación renacentista fue Juan Antolínez de Burgos en el siglo XVII.

Este historiador situó la ciudad de Valladolid en la antigua ciudad romana de Pincia, pues era una ciudad cercana a Simancas y bañada por las aguas del Pisuerga. Sin embargo, pronto aparecieron las dudas y las voces discordantes sobre esta equiparación.

En el siglo XVIII, el periodista Beristain, fundador del Diario Pinciano, situó el origen de Valladolid en época más cercana de la existencia de Pincia. Según este periodista, ambas ciudades no coincidieron en el espacio aunque, consciente de la popularidad del término Pincia, no duda en llamar a su publicación Diario Pinciano.

A pesar del error cometido por los historiadores renacentistas, Pincia se ha consolidado como uno de los nombre con los que es conocida Valladolid, o Pucela, o la ciudad que un día fue capital del reino.

190 aniversario del nacimiento de Zorrilla


Ayer, 21 de febrero, se cumplió el 190 aniversario del nacimiento del poeta y dramaturgo vallisoletano José Zorrilla.

Aunque nació en la capital pucelana, vivió en muchos lugares (Burgos, Sevilla, Madrid o Toledo) donde desarrolló sus estudios de forma obligada. Pero su gusto por el dibujo, las mujeres y la literatura romántica (Alejandro Dumas, Víctor Hugo o José de Espronceda) arruinaron su futuro.

Esto le llevó a una vida bohemia y hambrienta en Madrid. Saltó a la fama con la lectura de un poema en el entierro de Mariano José de Larra y comenzó a escribir en diversos periódicos. Vivió en París al huir de su mujer, quien perseguía muy celosamente sus romances. Con las muertes de sus padres volvió a la capital de España, pero la de su progenitor le marcó sobremanera, dado que mantenían una muy mala relación que nunca llegó a la reconciliación, hecho que marcó su obra.

También residió en México auspiciado por el Emperador Maximiliano, gracias a quien disfrutó de diversos cargos de importancia. Con el fusilamiento de su mecenas volvió a España.

Cultivó los géneros poéticos de la épica, la lírica y la dramática. Su obra más famosa es Don Juan Tenorio, escrito en 1844. Supone la principal materialización en nuestra lengua del mito de Don Juan, junto con El burlador de Sevilla y convidado de piedra de Tirso de Molina.

La casa museo que alberga su hogar natal y donde transcurrió su primera infancia de forma continua amén de otras etapas de forma esporádica, en la calle Fray Luis de Granada, se encuentra cerrada al público por las obras de restauración que se están llevando a cabo.

jueves, febrero 08, 2007

Origen de nuestros nombres: Pucela

Nuestra ciudad es conocida por varios nombres, cada uno de ellos con un origen distinto y con un significado diferente. Algunas de estas denominaciones son más conocidas que otras tanto por los propios vallisoletanos como por los foráneos.

La capital castellana es, evidentemente, conocida por su nombre oficial: Valladolid, cuyo origen analizaremos en artículos posteriores. Es el término oficial, el que figura en los libros y el que se conoce formalmente en el resto de España. Incluso da nombre a una ciudad mexicana. Casi desconocida es la denominación de Pincia, cuyo origen es más culto y erudito. Por último, el término más familiar es el de Pucela.

PUCELA. El origen del término Pucela como sinónimo de Valladolid no parece muy lejano en el tiempo, es una invención del siglo XIX-XX. Sin embargo, se extendió y pronto fue muy conocido por el resto de España, aunque más intensamente en el norte. Fue gracias al fútbol. La afición vallisoletana animaba al su equipo al grito de "Pucela". Incluso en el actual himno del Real Valladolid se puede oir cantar Pucela, Pucela, aupa el Real Valladolid.

No se tiene muy claro de donde viene este nombre aunque hay varias teorías al respecto, según los estudios sobre la ciudad de varios expertos.

La primera teoría tiene su origen en el medievo francés. Unos caballeros vallisoletanos se trasladaron a Francia para luchar junto a Juana de Arco contra los ingleses. A esta dama se la conocía como la "Doncella de Orleans", en francés pucelle y en castellano antiguo pucela. Cuando nuestros vecinos regresaron de Francia se les conoció como los pucelanos en honor a sus hazañas bélicas vividas en tierras galas.

Una seguna teoría menos romántica, defendida entre otros por el profesor de la Universidad de Valladolid Celso Almuiña, relacionaría el nombre con la situación geográfica. Valladolid es un valle húmedo rodeado de tierras secas gracias al Pisuerga, al Esqueva, al Duero y al Canal de Castilla. La ciudad se convertiría en una poza cuyo diminutivo es pozuela que pronto derivaría en pucela.

Existe una tercera teoría, que sitúa en nacimiento del vocablo pucela en un tipo de barro llamado "puzolana". Este barro arcilloso, visible en las orillas de los pequeños ríos, apareció por las calles de la ciudad, antes de su remodelación, hasta que llegó el empedrado y el asfaltado.

Una de las teorías más documentadas cree que el origen está en la industria cementera de Valladolid de la segunda mitad del siglo XIX. La industria vallisoletana del cemento destacó por fabricar un tipo de cemento conocido como puzolánico. De hecho, hoy en día aún podemos ver en los sacos la palabra puzolánico. De ahí derivaría el gentilicio pucelano.

Sea cual fuere el origen, lo cierto es que Pucela ha quedado como una forma cariñosa de nombrar a nuestra ciudad. La gente se siente orgullosa de ser pucelana y cuando te encuentras a algún compañero de ciudad en cualquier otro lado siempre le recuerdas "Anda, si yo también soy de Pucela".

martes, febrero 06, 2007

Personajes en la historia de Valladolid: Torquemada


Tomás de Torquemada nació en Valladolid en 1420, en una familia de hidalgos, aunque existen indicios de que podría haber tenido ascendencia judía, lo que sería una cruel ironía para sus víctimas. Sobrino de un importante teólogo y cardenal, dedicó toda su vida al oficio monástico. Entró jovencísimo en la orden de los dominicos y tuvo una carrera como hombre de fé y erudito, llegando a convertirse en confesor de la entonces princesa Isabel. Sin embargo no fue hasta su vejez cuando fue solicitado por los reyes Católicos para la importante misión que le daría renombre. De personalidad contradictoria, llevaba una vida ascética, absteniéndose de comer carne y portando siempre el hábito frailuno, lo que no le impidió vivir en un palacio y tener numerosa servidumbre.

En 1.481, a los 61 años, Torquemada fue nombrado primer Inquisidor General (lo sería hasta su muerte, rechazando el cargo de Arzobispo) de los reinos de Castilla y Aragón, que apenas hacía unos años habían formalizado su alianza mediante el matrimonio de Isabel y Fernando, convirtiéndose de hecho la Inquisición en la primera institución común española. El monje dominico no es, por tanto, tan solo el más famosos de los inquisidores, sino también el genuino fundador del Santo Oficio, que dio forma a su estructura burocrática y tribunales, y que escribió las famosas Instrucciones, código de actuación por la que el órgano represor habría de regirse durante sus más de tres siglos de existencia.

Quizás el mayor arquetipo de la leyenda negra española, la crueldad de Torquemada ha sido magnificada hasta alcanzar la categoría de mito en la propaganda de los enemigos de la época del Imperio Español, principalmente ingleses, franceses y holandeses. Propaganda verdaderamente ruin si consideramos que los que la producían quemaban supuestas brujas o llevaban a cabo matanzas de miembros de otras confesiones religiosas que superaban numéricamente a las ejecuciones de la inquisición, por más que fuesen esporádicas. Se ha debatido mucho también sobre el número de víctimas de la Inquisición bajo el mando de Torquemada, oscilando entre los 2.000 y 10.000 personas sentenciadas a la hoguera.

Sin embargo una mayor o menos cantidad de ejecuciones no desmiente el hecho de que el fraile fue el verdugo de miles de personas asesinadas o torturadas y el arquitecto de una maquinaria que seguiría martirizando a inocentes siglos después de su muerte. Si bien es cierto que es muy difícil que los hombres se sustraigan a los prejuicios y costumbres de la época que les ha tocado vivir, a veces se nos presenta el pensamiento de un momento histórico como más uniforme de lo que realmente fue con el único fin de disculpar vergüenzas nacionales. Durante siglos las tres religiones del libro habían vivido en una situación sino de verdadera tolerancia, sí de coexistencia pacífica en los reinos cristianos. Y aún cuando los reyes católicos decidieron la uniformización religiosa de sus súbditos hubo voces como la de fray Hernando de Talavera que abogaron por la conversión de los judíos mediante la predicación y el ejemplo y no por la fuerza. Incluso se sabe que los reyes católicos estuvieron a punto de renunciar a la expulsión de los judíos cuando estos acordaron pagar 30.000 ducados si los dejaban tranquilos. Existe una tradición deque cuando Fernando estaba a punto de ceder a la tentadora oferta, Torquemada irrumpió, sosteniendo un crucifijo en lo alto, y exclamando: "Judas Iscariote vendió a Cristo por 30 monedas de plata; Su Alteza está a punto de venderlo por 30,000 ducados”. Tras esto dejó el crucifijo en la mesa y salió de la habitación.

Que personajes de la catadura de Torquemada tengan calles en su honor hoy en día en Valladolid, como si no hubiese personajes de su tiempo que hubiesen proporcionado beneficios a los españoles sin producir dañado a nadie, flaco favor le hace a la historia española. No se trata de borrar su memoria, sino de ponerla en el lugar que le corresponde. Solo a mentes con un conocimiento superficial y pueril de la historia, que sientan una patética añoranza del imperio, puede parecerles esto progresismo o corrección política. Cabe recordar que durante la Guerra de Independencia la tumba del dominico en Ávila fue profanada. Un acto simbólico que, ya fuera llevado a cabo por patriotas liberales o por afrancesados, quería acabar con aquella España de oscuridad y superstición.

domingo, febrero 04, 2007

Calle Duque de la Victoria, ayer y hoy


La calle Duque de la Victoria se encuentra situada en la parte centro de Valladolid, en el distrito nº 1. Nace en la calle de Ferrari, junto a la Plaza Mayor y desemboca en la Plaza de España. El nombre le viene dado como homenaje y reconocimiento de la ciudad de Valladolid al general Espartero cuyo título de Duque de la Victoria le fue concedido en 1839 por la reina Isabel II.

Dicha calle goza de gran relevancia entre la ciudad. Entre sus edificios destacan el Banco de Bilbao Vizcaya (en el nº 12) edificio conocido en su origen como palacio de Ortiz Vega que se construyó en la segunda mitad del siglo XIX. En la actualidad la sede del banco conserva las cuatro fachadas originales, más una porción de jardín rodeado por una buena verja.

En el nº 6 se encuentra el Casino cultural o Círculo de recreo, levantado en 1901 por el mismo arquitecto Baeza Eguiluz.

En el nº 10, junto al banco se halla el edificio central de la Compañía telefónica, de 1928.

Entre los establecimientos podemos apreciar la casa azul, una farmacia, además de un kiosco de prensa y alimentación. Asimismo se encuentra la parada del autobús 2 antes de llegar a la siguiente parada que es en fuente dorada.

Cabe destacar la presencia de la calle Montero Calvo, que atraviesa la calle de forma perpendicular, así como el nacimiento de la calle Claudio Moyano hacia la concurrida calle Santiago.

Texto: Airam Vadillo

sábado, enero 27, 2007

Huellas franquistas en Valladolid (III)


Hoy nos ocupamos del más importante monumento franquista presente en Valladolid, el que esta situado sobre el cerro de San Cristóbal, dedicado al líder e ideologo fascista Onésimo Redondo.

Onésimo Redondo es de todos los homenajeados el que más directamente se relaciona con nosotros, ya que era oriundo de la provincia. Nacido en Quintanilla de Abajo, posteriormente y todavía llamada Quintanilla de Onésimo a causa suya, recibió el sobrenombre dentro de la mitología del franquismo de Caudillo de Castilla.

Fundador de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS) en 1.931, tenía una visión castellanista y vinculada al mundo rural, habiendo ejercido labores en defensa de los intereses de los cultivadores de Remolacha con la creación de un sindicato. Su activismo también incluyo el periodismo, creando una de las primeras publicaciones de extrema derecha de España llamada “Libertad”, desde la que lanzaba sus proclamas. También era un gran admirador de los nacional-socialistas de Alemania, país que había visitado. Después de aliarse con Ramiro Ledesma, fusionó su partido con la Falange de José Antonio Primo de Rivera en 1.934, pasando a un segundo plano frente a este líder.

Redondo fue encarcelado por el gobierno del Frente Popular, pero poco tiempo después es liberado por los sublevados el 18 de Julio. Se dedica a organizar las milicias falangistas en Castilla y a participar en mítines hasta que muere en un encuentro con milicianos republicanos en Magada, Segovia. Solo tenía treinta y un años, lo que refuerza su condición de mártir de manera similar a la de Primo de Rivera.

Como pequeña muestra del carácter de este líder, un apunte biográfico sobre su estancia en un penal de Ávila, de una de las muchas páginas web elogiosas a su figura existentes en la red: “Una vez en la cárcel, Onésimo impuso una vida bastante metódica a sus camaradas de prisión. Por la mañana hacían deporte. Por las tardes leían o jugaban al ajedrez, y de vez en cuando apaleaban a los presos comunes”.

Foto: www.fotolog.com/vallafotolog

martes, enero 16, 2007

Desbordamiento del río Esgueva


No, no se alarme. No se trata de nada actual. Es el titular que utilizó El Norte de Castilla el 24 de enero de 1936 y que recoge en su libro que conmemora el 150 aniversario del periódico. El día anterior, el río La Esgueva se desbordó obligando a los vecinos que vivían en las proximidades a desalojar sus viviendas.

"A las nueve de la mañana fue cuando ocurrió el momento más crítico de la riada" contaba el periódico de la época, "penetrando el agua en una fábrica de ladrillos que previamente, aunque no en su totalidad, había sido desalojada, causó importantes destrozos y derrumbó alguna que otra pared" añadía.

Este hecho hizo que llegara la intranquilidad a algunas zonas debido a que recordó a a la inundación ocurrida en 1924. "Escasos inquilinos de los pisos altos presenciaban los diversos trabajos realizados y algunos infundía tranquilidad a sus compañeros de vivienda que consideraban desesperada su situación" relataba el periodista.

Aunque la riada no llegó a causar ninguna víctima, algunas viviendas de Vadillos y San Juan quedaron inundadas, e incluso una chabola derruida.

En la imagen, estado actual del río a su paso por el Campus Universitario La Esgueva.

jueves, diciembre 28, 2006

Huellas franquistas en Valladolid (II)


El segundo en importancia de los homenajeados por nuestra ciudad es uno de los dos héroes centrales en la mitología del franquismo, rivalizando con el propio Franco. José Antonio Primo de Rivera fue el gran “ausente”, el mártir de la cruzada por antonomasia, el nombre que abre todas las listas de los caídos por Dios y por España, el hombre cuyo cadáver fue trasladado al Valle de los Caídos en una fastuosa comitiva fúnebre para ocupar un lugar de preferencia que no sería concedido a ningún otro hombre hasta la muerte del Caudillo. Su simple imagen, de hombre idealista y apuesto asesinado en plena juventud (apenas 33 años contaba en aquel 20 de Noviembre), se convirtió en un icono, algo hasta cierto punto similar a lo ocurrido con la efigie de Ernesto Guevara entre los comunistas..

Probablemente hoy en día su figura merezca cierta revisión. Si bien rechazaba la constitución de la IIª República Española, lo cierto es que no protagonizó ningún asalto directo contra ella y mostró cierta desconfianza ante el alzamiento de los militares en 1936. Pese a su autoritarismo y su búsqueda declarada de una dictadura de partido único, esta no pasaba, como en el fascismo italiano y el nazismo alemán, por la aniquilación del adversario sino de una cierta asimilación, llegando a reunirse con Buenaventura Durruti en un intento de llegar a un consenso o a proponer un gobierno de concentración con miembros del PSOE, lo que le sitúa más cerca del modelo dictatorial de su padre Miguel Primo de Rivera que del instaurado por Franco. Su muerte fue lamentada por no pocas figuras del bando republicano con las que mantenía amistad, cosa inaudita en un líder fascista. Sin embargo la dialéctica de los puños y las pistolas y los asesinatos cometidos por falangistas durante el periodo republicano pesan sobre su memoria; y sus diádocos, por más que pertenecieran a una Falange domesticada por Franco (Manuel Hedilla, segundo de Primo de Rivera, fue ejecutado por los nacionales) y vaciada de la ideología joseantoniana, destacaron por su crueldad contra los vencidos en la guerra.