Rincones: la Oficina del Patrimonio Histórico
Fotos: Vicente Alonso
Fotos: Vicente Alonso
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Prometeo
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11:00 p. m.
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Mirando de reojo a la ciudad, en lo alto de Parquesol se encuentra este cúmulo de hormigón, pintura y suciedad. Testigo de la transformación y el crecimiento de Valladolid, circulan varias leyendas acerca de su dueño y sobre el porqué de la paralización de su construcción.
A pesar de su precaria situación (vigas oxidadas, agujeros en el suelo, etc.), a este chalet no le faltan los visitantes y eso se nota en las botellas, papeles, cartones y todo tipo de desechos que están esparcidos dentro de su superficie, pero sobre todo en las pintadas que abundan en sus paredes y que son un ejemplo de las manifestaciones artísticas y las ansias de rubricar su presencia de determinadas tribus urbanas.
Así, desde lo alto, se erige como vigía de la capital, pero también constituye un reflejo de la existencia de algunos puntos negros en Valladolid o, suavizando la expresión, de una costura sin rematar.
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Rubén Arranz
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1:01 p. m.
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No todos los rincones de la capital desprenden las mismas vibraciones. Mientras que unos representan un presente saludable, otros evocan un pasado oscuro y su figura tiñe de negro la fachada vallisoletana. Uno de ellos es el monumento a Onésimo Redondo, situado en el cerro de San Cristobal, una de las ventanas de la ciudad y cuya mera presencia hace recordar que hay dos clases de hombres: los que escriben la historai y los que la padecen.
Este monstruo de hormigón no es más que una representación del modo impuesto de pensar que subyugó a España durante cuarenta años y que aún hoy, en el año 2007, ya sea por cobardía o por interés, sigue en pie mostrando a todo el que entra en Valladolid la oscura sombra de su pasado reciente lo que, sin duda, constituye un lamentable homenaje para nostálgicos y reaccionarios.
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Rubén Arranz
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5:31 p. m.
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Una de los rincones más característicos de la ciudad es la ribera del Pisuerga. A su paso por Valladolid, este río da cuenta del presente y del pasado de la capital, dejando estampas que delatan su evolución, su actividad y sus nuevos usos; y delimitando el casco urbano de las nuevas construcciones del alfoz.
A pesar de que la poca calidad de sus aguas, es símbolo y postal imprescindible de Valladolid y alrededor de él han surgido emplazamientos de referencia para muchos de sus habitantes como la playa de las Moreras, el parque de la Ribera de Castilla o más recientemente el Museo de la Ciencia. El Puente Mayor es la más importante construcción sobre él y, en total, son diez pasarelas las que lo atraviesan, a la espera de que finalicen las obras del la siguiente, que unirá dos márgenes a su paso por la Ronda Exterior Sur.
No son pocas las historias y los símbolos que han surgido sobre este río. Desde la realidad de que su interior está lleno de ramas, troncos y todo tipo de resíduos, hasta las miles de anécdotas que tiene la familia Catarro sobre él, los vallisoletanos han ido creando alrededor del Pisuerga una intrahistoria que le hace tener un interés especial y ser objeto de mitos y leyendas. Precisamente, la última de ellas fue creada en octubre de 2003 en forma de barco y a imagen y semejanza de los navíos que surcaban el Misisipi. Bautizada como la Leyenda del Pisuerga, esta embarcación recorre varias veces al día de punta a punta la capital y supone un curioso vistazo a la cara más amable de la ciudad.
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Rubén Arranz
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7:27 p. m.
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Hay algunas estampas que demuestran que Valladolid es una ciudad de contrastes. Ésta es una de ellas. A escasos 500 metros de El Corte Inglés del paseo de Zorrilla y dentro del barrio de La Farola, vías, trenes destartalados, agujas oxidadas y naves abandonadas hacen al visitante caer en la cuenta de la cantidad de rincones que le faltan por conocer.
Partiendo de esta premisa, en Crónicas de Valladolid inauguramos hoy una nueva sección en la cual daremos nuestra particular visión sobre esos puntos de la capital que, bien por ser desconocidos o bien porque son obviados por la mayoría, nos resulten más interesantes o llamativos.

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Rubén Arranz
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4:38 p. m.
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